jueves 15 de mayo de 2008

Il faut être absolutment posmoderne

Extraño artista éste que es capaz de congregar en una misma tarde a la jet-set local junto con lo más grunge de la ciudad. Vicente Peris lleva varios años pintando una serie de cincuenta cuadros sobre los carnavales de Venecia. Aunque han sido muchos más los que han ido a la hoguera, porque el exigente pintor no encontraba totalmente satisfactorio, lo que una vez rehecho, parecería la misma pieza incluso a cualquier entendido. Este comportamiento obsesivo de repetición le ha llevado a depurar y seleccionar mucho. Vicente es un pintor de oficio, de escuela, que toca poco, lo justo, y de un modo preciso y certero, que sigue el modelado con el gesto y define con pocos trazos. La luminosidad de sus lienzos, más por dejar al descubierto la tela sin pintar o por la delicada transparencia de su pintura que por el uso del blanco, remite a Sorolla. Son los enmascarados en los canales lo que las mujeres con pamela en la Malvarrosa. El dibujo fresco, el encuadre y la selección de la vida en la calle, serían más Pinazo. Pero esta influencia, tan valenciana, tan identificable en esta ciudad, es engañosa. Si exponemos lo mismo en Londres, en una galería contemporánea, seguramente la crítica lo situaría en una corriente experimental centrada sobre todo en la acción, en el acto de pintar.Y no citaría tan antiguas referencias, sino reputados artistas del momento. Como Cecily Brown con quién coincide en pintar cuadros bellos, si bien Cecily parte de la pornografía y Vicente del carnaval. O como Elizabeth Peyton por su integración de pintura y fotografía como resultado de este mundo de imágenes mixtas. De hecho, Vicente Peris, es un creador de ruptura, de revoluciones, dado a renovarse y reinventarse cíclicamente, pasando de la pintura a los performances y de ahí a la fotografía, o a mezclarlo todo y acabar pintando sombras de bailarines colgados en el vacío sobre lienzos dispuestos en horizontal. Es necesario conocer estas variaciones en su larga trayectoria, para no dejarse engañar, como decía, por una aparente influencia valenciana. El artista funde pasado y futuro sin ningún pudor. Dos corrientes se muestran en simbiosis, la modernidad, en el sentido baudeleriano de captar lo que de eterno tiene el instante, y la posmodernidad mediante el uso de proyecciones –novedoso en esta galería-, la fusión con la fotografía, el vídeo, la fragmentación, una narrativa cercana al cine y el cómic, y el proceso como fundamento y clave del trabajo. Y ese estado de tránsito permanente, esa continua querella entre lo antiguo y lo moderno, es lo que hace a este pintor tan difícil de asumir, tan incómodo por su tendencia a desencasillarse y a la vez tan interesante. Habría que definir a Vicente Peris más por su actitud que por su estilo. Il faut être absolutment posmoderne.

“El carnaval de Venezia”Vicente Peris.
Galería Benlliure.
Valencia.
Del 25 de octubre al 5 de diciembre 2007.