Perras. Gosses. Dos hombres en un parque pasean sus perras. Y sus desgracias. Dos hombres que podrían ser uno tu primo y otro tu compañero de trabajo. Con ambos has tomado alguna caña o has coincidido en alguna fiesta. Y hay algo en su comportamiento que siempre te ha inquietado. Algo en la representación te hará preguntarte si tu tienes algún comportamiento similar. O lo conoces. O lo toleras. O lo encubres. Esta obra de teatro es una comedia con sorpresa. Se pasa de la risa a la congoja sin mediar palabra. La maestría de Chema y Joseph es tal que un guiño medio esbozado te arranca una sonrisa y aún la tienes en la cara cuando un sollozo es como un puñetazo en el estómago. Nada sobra ni falta en la caracterización de los personajes. En lo que hay incluir a las dos perras. Apenas unos acordes te indican que la narración ha entrado en el lugar de la ensoñación. Desaparece la música y los actores siguen interpretando su papel. Fingiendo. Pues lo que soñaban era pelear como perros salvajes. El hombre es un lobo para el hombre. Apenas un foco y la narración entra en el lugar de la mentira. Un instante mágico en el que el espectador comprende que un personaje escucha, sin necesidad de una sola palabra sabemos lo que él está oyendo, una historia que no es real, mientras el público oye, ve, la verdad. Ese que podría ser tu primo, es como aquel brutal Jimmy Conway por Robert de Niro en “Uno de los nuestros” de Scorsese. Otro cambio de luz y el que entra en el foco es ese que podría ser tu compañero de trabajo y se descubre como Maldodor de Lautréamont. Una poética del mal tan bella y a la vez tan salvaje que da pánico. El hombre es un lobo para la mujer.
Perras.
Albena Teatre.
Teatre Talia.
Valencia.
18 de octubre al 11 de noviembre de 2007.
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