jueves 15 de mayo de 2008

Plaisir de Fleurir

La exposición de Plaisir de Fleurir es una esas muestras en la que el público siente cierta congoja en entrar en la sala, habla levemente en susurros y camina casi de puntillas como si temiera despertar a las obras. La galería está convertida en una suerte de vivero, habitada por las piezas de la artista. No son más de cuatro o cinco grandes objetos que reconocemos como vegetales, flores, órganos reproductores de la naturaleza. Pero no sólo lo objetual llama la atención. También el intenso olor que los circunda y los sonidos que rodean las piezas. Los aromas casi embotan el olfato y los sonidos, como una selva en la noche, mantienen en vilo la atención. La iluminación es exquisita, realzando el colorido de los materiales sintéticos con que están fabricadas los elementos, enfocando en determinados lugares y atenuando la luz ambiental en otros. Reflejos de un pequeño estanque rebotan en el techo junto con otros vibrantes ecos. La producción y el montaje son perfectos. Imprescindibles para una muestra de este tipo y sin duda una gran labor de equipo. La artista plantea una obra que afecta a todos los sentidos. Si el lenguaje de las plantas es tan amplio, también puede serlo el del arte. Además del disfrute de la belleza del conjunto, hay abierto un gran campo a la investigación sobre la comunicación, los sexos, la creación, la ficción y su simbolismo. El jardín como lugar de reflexión. Plaisir de réfléchir. Entre la pistola y la cruz a que Barbey d’Aurevilly sentenciaba a Joris Karl Huysmans después de escribir À rebours, todavía quedaban opciones. Plaisir de Fleurir.

Plaisir de Fleurir.
Monique Bastiaans.
Sala Parpalló.
Valencia.
21 de noviembre al 6 de enero 2008.